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Cómo se elaboran los vinos rosados

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Cómo se elaboran los vinos rosados
15/07/2011 Mucho se habla de los vinos blancos y tintos, sin embargo existe un término intermedio: los vinos rosados, que como su nombre lo indica presentan una coloración rosa que en ocasiones puede ser más o menos intensa.

Este tipo de vino resulta ideal para acompañar comidas livianas, en especial las pastas, y son aconsejados para quienes disfrutamos de un clima cálido, pues son ligeros aunque con ciertos elementos básicos de los vinos tintos que logran captar durante el proceso de fabricación.

Hay tres formas básicas de obtener vinos rosados, la más conocida y posiblemente la más utilizada es la reducción del contacto con los hollejos. Se basa en el empleo de uvas tintas, las cuales son aplastadas incluyendo sus hollejos. Se mantienen los mismos durante un corto período de tiempo en contacto con el mosto y luego se retiran dejando solo el zumo sin permitir que estén presentes durante la totalidad del proceso fermentativo.

Este proceso garantiza que los pigmentos provenientes de los hollejos pasen en cierta forma al mosto, pero no lo suficiente para alcanzar un vino tinto, por lo que la tonalidad obtenida es rosada. La intensidad de este color varía con el tipo de uva empleada y el tiempo de permanencia de los hollejos en el mosto. Hay que recordar que los mismos no sólo aportan color sino también la mayoría de los elementos que caracterizan el sabor y olor de los vinos tintos, por lo que los vinos rosados obtenidos bajo este método tienen de un sabor suave y ligero. Se les conoce además como "vino de una sola noche" por el poco tiempo de contacto de los hollejos con el mosto a fermentar.

Otro método usado es el sangrado, que a diferencia del anterior donde se planificaba en todo momento la obtención de un vino color rosa en este caso el vino rosado obtenido es un subproducto del proceso de producción de un determinado vino tinto. A veces se desean obtener tintos con alta concentración de taninos y una fuerte coloración, por lo que se retira antes de finalizar la fermentación una parte del zumo dejando la totalidad de los hollejos e incrementando la concentración de los componentes. El zumo extraído que ha alcanzado cierta tonalidad es empleado para fabricar vino rosado.

Quizás el método menos recomendado y asociado con la falta de calidad en el producto obtenido es la mezcla de vinos tintos y blancos.

Existen también otras variantes como los conocidos vinos ámbar o de color naranja, que resultan de dejar que el monto fermentativo de determinadas uvas blancas permanezca en contacto con los hollejos, razón por la cual ciertos pigmentos provocan la obtención de un vino que no puede catalogarse como blanco.

A pesar de que algunos no conocedores del verdadero arte del vino han asociado a aquellos de color rosa con la falta de elegancia y calidad, los mismos constituyen solo una variante de las múltiples posibilidades que brinda el método fermentativo de obtención de los mismos. Constituyen una opción intermedia que combina con gran cantidad de platos y nos deleita con su suavidad e intensa frescura.

Fuente: elgrancatador.com

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