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Cocuy, una bebida con un gran toque ancestral

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Cocuy, una bebida con un gran toque ancestral
27/04/2009 El Cocuy a algunos los regaña, a otros el calor se les sube a las orejas y hasta pueden llegar a sudar; pero al final a todos da curiosidad  probar un trago de cocuy. Esta bebida, obtenida de la planta Agave cocuy, se elabora en más de 120 unidades de producción que tienen su núcleo en los municipios Urdaneta, Iribarren y parte de Torres, en el Estado Lara, así como en algunos lugares de Falcón. Es un licor que no se puede tomar a la ligera: posee entre 50 y 56 grados de alcohol cuando es extraído directamente de la penca, es, pues, sinónimo de calidad.

Pero su fuerte sabor no es impedimento para que  muchos lo degusten, ya que su intenso sabor se suaviza mezclándolo con frutas naturales. Por ser un producto orgánico, sin preservativos, es espectacular para usarlo como base en la preparación de cocteles con sabores a tamarindo, toronja, parchita, limón, naranja, fresa, piña, durazno o mora, tan dulce como peligroso por su efecto arrebatador.

Otra bebida derivada del cocuy es la que se obtiene de la mezcla con chuchuguasa. Añejada en barricas, tiene un sabor que hasta han comparado con el del brandy o del cognac. Quienes lo toman aseguran que no sólo es un placer para el paladar, sino además un excelente afrodisíaco. También es macerado con semeruco o cují, sin perder los efectos antes mencionados.

Herencia indígena

La tradición artesanal para la elaboración del licor de cocuy fue heredada de los indios Ayamanes, Xaguas y Jiraharas, quienes hacían el elíxir divino con el que alegraban el espíritu. Los colonizadores, contagiados por esa magia de seguro embriagadora, no tardaron en tomarle el gusto.

Actualmente, acaba de entrar en vigencia la ley que permite el libre comercio y la industrialización del proceso para elaborar el cocuy. Sin embargo, los artesanos defienden la calidad del método que ellos emplean. Pues, de esa labor dependen unas 1.500 familias. Aspiran a hacer la ruta turística del cocuy dentro de un plan de promoción del turismo rural que aún es un sueño.

En la zona productora de la planta Agave cocuy hay alrededor de 100 alambiques. Su comercialización permaneció largo tiempo a escondidas. Era una actividad prohibida y quienes la hacían eran perseguidos como delincuentes. La clandestinidad hizo que los hornos se hicieran bajo tierra, bien lejos de los hogares, para que el humo no los delatara.

El cocuy es exclusivamente jugo de ágave, sólo admite en su autenticidad la mezcla con el papelón y su envejecimiento en barricas. Antes de destilar se mezcla el jugo de cocuy con guarapo de papelón para que fermenten juntos, se combinan los alcoholes naturales y eso genera su sabor y olor característico. Según expresa el integrante de la cooperativa cocuyera Carohana, Salomón Díaz,  aún se usan barriles creados hace 98 años.

El placer de preparar  Cocuy

Los que aman esta labor no se permiten la fórmula fácil, pues los artesanos, suben al hato cocuyero o lugar de la siembra, en lo alto de los cerros, bajan en burros las cabezas del vegetal. Ya en el zanjonero o unidad de producción, la base deshojada es metida en los hornos subterráneos y de allí sale una blanda, jugosa y dulce penca. Se lleva a un pilón y extraen el mosto o guarapo que es fermentado en pipas de madera. Luego pasa al ollón, donde es sometido al calor para destilarlo. El primer líquido que sale es llamado cabeza o pringote, su alto grado de alcohol hace que se destine sólo al uso tópico, con intenciones terapéuticas. El siguiente fluido se conoce como cuerpo o corazón, posee entre 35 y 70 grados alcohólicos. El tercero es la cola, que contiene entre 10 y 35 grados de alcohol y sirve para diluirlo en los más intensos y adecuarlo al consumo. El llamado cocuy criollo es 100% ágave y el mestizo es 60% ágave y el resto de papelón.

Para su distribución y venta, los artesanos están dejando atrás las garrafas, algunos lo venden en hermosas botellas de gres que tienen la planta pintada. Identifican su origen y preservan su aroma y sabor bajo la presión del corcho. Otros lo envasan en vidrio con bonitas etiquetas y precintos de seguridad. Las distribuyen en hoteles, restaurantes y bodegones. Además, promueven  el uso del Tarara, nombre del recipiente utilizado tradicionalmente para hacer las pruebas de sabor durante la destilación, que ahora es ideal para servir y tomar.

El objetivo es competir en buena lid con las mejores bebidas. Quienes saben de buen licor y además se atreven a probar algo distinto, hacen un alto en su trago "mayor de edad" para beber cocuy. Aromático y delicioso, nada tiene que envidiarle al tequila mexicano, al aguardiente colombiano, al pisco peruano, al vodka ruso, al whisky escocés o al sake japonés. Los bebedores honran que no produce "ratón", sólo despierta el apetito.

Un patrimonio larense

Antes del descubrimiento de América, la planta del cocuy (Agave Cocuy) representaba para nuestros aborígenes el sustento y la vida, prueba de ello son los innumerables testimonios de viajeros que dejaron como legado en sus crónicas, los diversos y múltiples usos de esta planta, que entre otras cosas era para extraer su fibra y producir artesanías, además de obtener una excelente bebida espiritual fermentada que posteriormente fue denominada cocuy y asimilada por el colonizador, constituyéndose en una expresión de la cultura hispánica colonial.

Son reconocidas como productoras de cocuy las poblaciones de Bobare, El Tocuyo, Quíbor y Siquisique, en el estado Lara. Sin embargo, el cocuy más apreciado de Venezuela se elabora en Pecaya, pequeño poblado de Falcón, donde se producen artesanalmente unos 200.000 litros/año. Este cocuy ha alcanzado tal nivel de calidad que ha obtenido la segunda denominación de origen que se otorga en este país después de la del cacao de Chuao.

Ahora bien, teniendo en consideración que cada planta de Agave cocui rinde solo una botella de bebida, que esta planta no se cultiva sino que se desarrolla en forma silvestre y que cada ejemplar tarda unos siete años en alcanzar su estado de maduración, el Estado Venezolano ha creado el “Programa Ágave” con la finalidad de impulsar la explotación de esta especie de una manera sustentable. De igual forma, la Gobernación del estado Falcón la ha declarado “patrimonio cultural de la región”.

Efectos medicinales

Por si fuera poco, y aunque no hay comprobación científica, la creencia popular atribuye al cocuy efectos medicinales:
El guarapo de la planta es multivitamínico y ayuda a la fertilidad femenina.

Una copita en la mañana y otra en la noche controlan la diabetes, el colesterol, la tensión arterial y los triglicéridos.
Es rico en potasio, vitamina D y minerales.

De uso tópico para golpes, torceduras y dolores.
Verdaderamente una bebida muy completa y con una gran historia que quizá pocos conocen y aprecian en Venezuela. Lo cierto es que su auténtico sabor y versatilidad hacen del Cocuy una promesa y una reliquia.

Fuente: municipiourdaneta.com; burovenezuela.com; vinodefruta.com
Por: Karla Zerpa


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