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¿Cómo se toma el vino?

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¿Cómo se toma el vino?
03/08/2010 Blanco, rosado o tinto. Hace cinco o seis años atrás este era la categorización conocida de los vinos, y las pocas personas que los consumían lo hacían bajo un estándar único: blanco con pollo o pescado, tinto con carnes y rosado para todo lo demás.

Hoy día las cosas han cambiado. El vino ha ido llenando las copas cada vez con más copiosidad y ha sido necesario un aprendizaje rápido y sucinto del ritual que entraña beber vino.
Eliézer Rondón, sommelier del restaurante La Huerta de Caracas, intenta develar las realidades escondidas detrás de un consumo que cada vez se vuelve más consumista, pero que tiene sus atractivos y seducciones sobre todo para quienes se jactan de ser conocedores de la materia.

Existen tres categorías en las que pueden dividirse los vinos, precisa Rondón. Los jóvenes que están hechos para tomar en un lapso no mayor a tres años después de la fecha de la cosecha marcada en la botella. Los reserva, que pueden perdurar hasta 10 años sobre la fecha de la cosecha marcada en la botella y los gran reserva, que por su método de maduración y añejamiento alcanzan hasta 30 años en botella, todo dependerá del viñedo o la uva.

"Es importante recordar que el vino, al igual que cualquier licor, no envejece en botella. Una vez que es depositado dentro de ellas su proceso de añejado y maduración culmina", asegura.

"Es casi un mito para el común de la población el hecho de que cada tipo de vino debe tomarse a una temperatura indicada pero en realidad, es así. Los vinos deben servirse en su temperatura recomendada pues de no hacerlo, el licor se adormece, no evoluciona y los aromas y sabores que ofrece no son los propios de la bebida", aconseja el experto.

La recomendación según Rondón, es que los vinos jóvenes deben tomarse a una temperatura comprendida entre los 14 y 16 grados centígrados, mientras que los tintos -jóvenes, reserva o gran reserva- entre los 16 y 18 grados, los blancos entre 10 y 12 grados y los espumantes entre 6 y 8 grados.

Una vez en copa, la bebida gana uno o dos grados más de temperatura, lo que le permite completar su evolución y hacer que los aromas y sabores "exploten", para el disfrute de su consumidor.

Para el consumo, pueden enfriarse de la siguiente manera según la experiencia del sommelier. "Los blancos pueden guardarse en el freezer tres o cuatro horas antes de tomarlo, al sacarlo se puede colocar en una cubeta con hielo para mantener la temperatura. El tinto se enfría en la parte de debajo de la nevera por dos horas y listo. Es el mismo caso para los vinos jóvenes".

"El vino es un ser vivo. Evoluciona y puede morir dentro de la botella, todo depende de la persona", sentencia con la mayor seriedad Rondón y explica que la mejor manera de guardar un vino es en un espacio sin iluminación, ruido y con una temperatura máxima de 24 grados centígrados, pues las altas temperaturas hacen que el corcho resuma y se salga de la botella.

"Creo que el lugar perfecto es la parte de arriba del clóset. A eso solo debemos agregarle dos recomendaciones más: colocar un recipiente con agua próximo a la botella para mantener la humedad entre 70 y 75% y mantener la botella inclinada para que el líquido haga contacto con el corcho, pues al no hacerlo se seca y permite entrada de aire. Esto produce la maduración del vino y hace que se dañe, como si se sirviera la copa y nunca se tomara". Se recomienda nunca agitar la botella, pues pierde el equilibrio y el líquido se torna intranquilo. reynac@laverdad.com

Fuente: eluniversal.com

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