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EminaZero, “Un vino sin alcohol, sin calorías y completamente sano”

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EminaZero, “Un vino sin alcohol, sin calorías y completamente sano”
25/05/2010 Tras cinco años de investigación enológica y química una bodega española ha logrado elaborar un vino, pero sin ningún contenido alcohólico y sin calorías. Se trata del "EminaZero", que está disponible en tinto, blanco, rosado, y también un espumoso.

EminaZero según sus creadores “es un refresco de vino, sin alcohol y sin calorías. Completamente sano. Completamente distinto”.

EminaZero ha sido elaborado con vino desalcoholizado de la mejor calidad. Sólo así se puede obtener un producto sencillamente diferente. Se consigue solamente empleando la más avanzada tecnología en el campo enológico.

Este es un novedoso refresco elaborado con un pionero sistema de desalcoholización vinícola que mantiene las propiedades, el color, el aroma y el sabor del vino, pero eliminando totalmente su contenido alcohólico y casi todas sus calorías.

Lo cierto es que este vino sin alcohol ha empezado su camino con el pie derecho, ya que a poco de su lanzamiento, en la última edición de Alimentaria, -la principal feria del sector en España-, se llevó el premio al Producto Más Innovador en la categoría de bebidas. EminaZero también se presentó en febrero a la feria Gulf Food en Dubai (Emiratos Árabes), donde obtuvo buena repercusión.

La pregunta inevitable a la que se enfrentan los productores, una y otra vez desde el nacimiento de su vino sin alcohol, es cómo se hace esta bebida y si no es, en realidad, un simple mosto (el jugo de uvas antes de su fermentación). A la segunda pregunta, la respuesta es que no, porque "un mosto, es un jugo de uva", y EminaZero no es jugo de uva, sino que antes de eliminar el alcohol era un vino a la usanza, con la uva fermentada".

El proceso de elaboración, consta de tres pasos: Primero se elabora el vino con el mismo cuidado con el que se hace para las marcas con alcohol de esta bodega. "Cuanto mejor sea el vino de origen, mejor el producto final", comenta el responsable de la empresa. A continuación se lleva a cabo un proceso físico llamado "deconstrucción molecular organoléptica", que consiste en separar los distintos componentes del vino comenzando por los aromas, que son los más volátiles, para continuar después con el alcohol y finalmente el resto de los componentes. El tercer paso es el de volver a unirlo todo, pero sin el alcohol.

Las uvas que se emplean para estos vinos tienen un bajo contenido alcohólico probable, aunque eso es lo único que las diferencia, ya que por lo demás son similares a las que se usan para hacer vino normal.

Es obvio que lo que más varía respecto al vino tradicional, además de los efectos, es el sabor, ya que estos vinos no dejan en el paladar la acidez final típica del vino con alcohol.  "Lógicamente cuando tocas tanto el producto y alteras su estructura siempre hay cambios”, destaca Remi Sanz. Sin embargo, asegura que “todos los matices de color y tonalidades se mantienen intactos, y casi el 85 por ciento de los aromas también".

Fuente: excelenciasgourmet.com

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