La magia del Ron

viernes, 13 de agosto de 2010

La magia del Ron

Durante décadas, el Ron no gozó de buena reputación. Su historia es centenaria y trágica, protagonizada por corsarios y piratas y forjada en el triángulo del Caribe al que llegaban los barcos cargados de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de caña. Estos barcos se cargaban de melazas que eran trasportadas a Inglaterra. Allí se destilaba el ron que volvía dentro de barriles a los barcos, que eran intercambiados por los esclavos en África. Y así sucesivamente, en un viaje macabro sin fin.

Este comienzo trágico se convirtió en el puntapié que sirvió para iniciar el camino de los destilados del continente americano. El ron es la bebida destilada por antonomasia desde una sustancia azucarada que proviene de la caña de azúcar. Por lo general, entonces, donde exista una producción de azúcar refinada en cualquier parte del globo, existirá también una producción de ron. Así, se lo puede encontrar en todo el continente Americano y en España, Filipinas, India y Australia, entre otros países.

El ron puede ser obtenido del jugo de caña de azúcar o del concentrado del mismo (son los del tipo agrícolas o pesados), o directamente desde las melazas (más industriales y ligeros), que son el residuo de la producción de azúcar. También están los que combinan los dos estilos.

Al contrario de lo ocurre con otras famosas bebidas destiladas, en el ron no importa el origen geográfico de la materia prima, ya que en la actualidad en muchas de las islas productoras de ron del Caribe, importan la melaza desde Brasil, uno de los grandes productores de azúcar del mundo.

Pero hay algo que sí es determinante en una primera parte de la producción del ron: en su fermentación y son las levaduras que transformaran el primer alcohol de la mezcla. Tan es así que muchas de las grandes roneras del mundo cultivan sus propias levaduras autóctonas, que son las que darán los perfiles más importantes aromáticos de cada producto final. Después, habrá que tener en cuenta si la bebida se destiló en forma continua en columna destiladora, o discontinua en alambique. Los primeros darán rones más ligeros y los segundos rones pesados, complejos y viscosos.

Entre los rones que se pueden encontrar están:
- Blancos. Son aquellos que no se les adicionó caramelo para colorearlos, o si tuvieron color fue eliminado por filtración.
- Dorados. Coloreados con caramelo o por el paso de madera.
- Añejos. Envejecidos como mínimo entre dos y tres años.
- Extra añejos o Premium. Tiene más de 10 años de envejecimiento.

Según las denominaciones geográficas de América, los podemos encontrar "secos y ligeros" provenientes de Cuba, Puerto Rico, Bahamas, Barbados, México, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay y la Argentina entre otros.

Los "intensos" y con cuerpo como un Brandy de Guatemala, Venezuela, Haití, Martinica. Y los "agrícolas" son de Jamaica, Martinica, Guyana Británica y Barbados.

Para disfrutarlos recomiendo tomarlos fríos por el nivel de alcohol que tienen, donde los blancos o dorados son ideales para formar para de un cóctel como el famoso Daikiri, Mojito o el simple pero no menos sabroso Cuba Libre. Los añejos o extra añejos van muy bien solos o con hielo, siempre en vaso old fashion.

Fuente: excelenciasgourmet.com

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