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Vinos de la tierra de Castilla, elaborados entre lo ancestral y lo moderno

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Vinos de la tierra de Castilla, elaborados entre lo ancestral y lo moderno
18/08/2010 España, vanguardista en los fogones y el arte, también en lo que respecta al vino crece y mejora.

Según sus leyes, un vino definido como Vino de la Tierra comprende una parte de la industria, reconocida por el Consejo Regulador respectivo, dado su carácter, su valor y su importancia en volúmenes de producción y calidad. Sometidos a normas más flexibles, los productores pueden trabajar con más libertad y ahora, en todo el país, impresionan vinos clasificados de este modo que resaltan por su originalidad y por sus precios altamente competitivos e imbatibles. La relación precio/valor del Vino de la Tierra es uno de sus principales argumentos.

Así, y un muy buen ejemplo de ello es Castilla-La Mancha, una enorme región vitivinícola la cual, y esto vale la pena recordarlo, ostenta la mayor concentración de viñedo del mundo, produce la mitad del vino de toda España y mucho más que países productores como Chile y Australia. Cuando se habla de alguna etiqueta de Valdepeñas, Almansa, La Mancha, Manchuela, Méntrida, Mondéjar o del Vino de la Tierra de Castilla, estamos refiriéndonos a vinos producidos en esta región.

Vidueños blancos como el Airén, Pardillo, Macabeo, Chardonnay y el Sauvignon Blanc, y tintos como el Tempranillo o Cencibel, Garnacha Tintorera, Moravia, Cabernet Sauvignon y Syrah, son los que más comúnmente se trabajan. Con un clima continental semiárido, inviernos fríos y veranos muy calientes y contrastes térmicos importantes en algunos pagos como los de Almansa, el agua es escasa y el sol brilla de manera constante una media de 3.000 horas al año. Su suelo es uno de los más pobres de España. Esencialmente calizo y extraordinariamente duro, básicamente está compuesto por sedimentos miocénicos donde predominan las calizas, margas y arenas.

El Vino de la Tierra de Castilla reúne vinos de mesa manchegos obtenidos de distintas variedades donde se incluye el Chardonnay o el Cabernet Sauvignon y que proceden de una zona de producción específica. Esta clasificación fue acogida por los productores cuya voluntad era mejorar y enaltecer el sector vitivinícola castellano-manchego, para darle así, a su vino de mesa, el valor que merecía.

Honestos, sabrosos, amigables y versátiles, elaborados a medio camino entre la tradición ancestral y la más moderna tecnología, cientos de bodegueros hacen posible un acercamiento al vino fácil y franco. Y un detalle importante: nos ponen a beber buenos vinos sin correr el riesgo de arruinarnos... ¡Salud!

Por: Vladimir Viloria
Fuente: eluniversal.com

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