Venezuela celebra con orgullo sus vinos

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Venezuela celebra con orgullo sus vinos

Hace 25 años en Altagracia, estado Lara, pocos podían imaginar que sus tierras áridas y temperaturas extremas convertirían a esa población en capital vinícola de Venezuela.

Hoy en día, el arrojo de producir vino en un país tropical brinda como recompensa 14 etiquetas, 260 mil cajas anuales de vinos de alta calidad y varios reconocimientos internacionales en concursos enológicos.

Las dos vendimias del año -marzo y septiembre- entusiasman a los seguidores locales del mundo del vino, ansiosos por visitar los únicos viñedos venezolanos, los de Bodegas Pomar.

Cada año se realiza la fiesta de la vendimia para celebrar y agradecer las cosechas. Los visitantes pueden compartir la experiencia, aderezada con catas, degustaciones y actividades propias de la región.

La fiesta comienza con la recepción a los invitados con Pomar Brut Rosé, acompañado de una degustación de quesos de cabra. Un enólogo dirige un recorrido por la planta para explicar el proceso de elaboración de los vinos espumantes.

Este año el chef Héctor Romero aportó su sazón para preparar la degustación de seis platillos y una cena armonizados con vinos Pomar. Los comensales disfrutan de la cena mientras un grupo local de música larense ameniza la reunión.

La fiesta de vendimia continúa al día siguiente con un desayuno criollo en la casa de la viña, en Altagracia. Empanadas, galletas, mermeladas naturales, cachapas, catalinas, quesos de cabra y otras delicias larenses inundan los platos de los comensales.

Tras el desayuno, una breve caminata reúne a los participantes ante un altar entre las vides, donde se bendicen los frutos en una misa acompañada con golpe tocuyano.

La actividad continúa con una charla sobre la viticultura tropical y la degustación de distintos tipos de uva producidos en la región. Un tren recorre los viñedos hasta una estación donde se prueba una refrescante sangría junto a las vides. Al volver a la casa de la viña, el golpe tocuyano retumba para el pisado de las uvas.

De regreso a la planta se da un último recorrido para conocer el proceso de elaboración de los vinos blancos, tintos, jóvenes y de crianza, con una degustación de quesos artesanales.

La celebración culmina con la degustación de un lechón preparado en caja china y armonizado con vinos frescos.

La fiesta de vendimia combina el amor por lo autóctono con el orgullo de producir buenos vinos en un lugar por el que pocos habrían apostado. Es un paseo para renovar la creencia de que las cosas pueden hacerse bien en Venezuela.

Fuente: eluniversal.com