La fantástica historia del Ron

sábado, 27 de noviembre de 2010

La fantástica historia del Ron

El ron es un licor alcohólico destilado, obtenido a partir de la caña de azúcar, planta originaria de la India, aunque otros señalan que es de China. Las plantaciones de caña abundaban en Asia, lo que facilitó su expansión por Egipto en el Siglo IV a.C.

La transformación de la caña de azúcar es herencia de técnicas milenarias, desde que los soldados de Alejandro Magno produjeron "miel de caña" por evaporación de su jugo, con un procedimiento que les llegó de Bengala.

Tres siglos después, los árabes fueron los primeros en destilar la caña de azúcar, produciendo una bebida llamada Arad. Además, introdujeron la planta en Europa. Sin embargo, el refinado del azúcar no vio la luz hasta 1470 en Venecia y para su introducción en nuestro continente hubo que esperar hasta mediados del siglo XVI.

Los primeros canutos de caña salieron de las Islas Canarias hacia las Antillas en el segundo viaje de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo en 1493. Al año siguiente, el Almirante escribió al rey de España, diciéndole: “Mi Señor, la caña de azúcar que plantamos está creciendo bien y con éxito”. El clima antillano le sentó bien a la planta y los cañaverales crecieron. Se trituraba para obtener su jugo, que se cocinaba para producir azúcar cristalizada destinada al ávido mercado europeo.

El instrumento indígena cunyaya fue el primero empleado para extraer el jugo de caña o guarapo. Le sucedieron trapiches o molinos tirados caballos y bueyes, ingenios o aparatos con fuerza hidráulica y las centrales, instalaciones más sofisticadas. Los tallos se exprimían para extraer el jugo y el líquido excedente o melaza se fermentaba. Cuenta la leyenda que un esclavo bebió ese jugo fermentado, cayendo en estado de embriaguez.

El padre Jean-Baptiste Labat observó que los negros y los pobladores nativos de la isla fabricaban una fuerte bebida a partir del guarapo, la tafia, que los alegraba y reponía de sus fatigas. Los colonizadores se asombraron al descubrir que si exponían ese almíbar pegajoso al Sol, agregándole agua, fermentaba hasta convertirse en algo parecido al ron actual. De inmediato le sacaron provecho. Pronto se comenzó a hablar en Europa de la bebida fermentada que provocaba "extraños efectos a la conducta y el comportamiento de las personas".

Los piratas fueron los primeros en llevar por las Antillas la tafia, bebida precursora del ron. Ésta palabra se menciona por primera vez en 1650, en documentos de Barbados, donde los colonos ingleses iniciaron su elaboración 20 años antes. Se le llamaba kill-devil, que en inglés significa “mata-diablo” o rumbellion, una palabra de Devonshire, Inglaterra, que significa “gran bullicio”, nombre que se daba a las fiestas que los piratas celebraban tras haber obtenido grandes tesoros en sus incursiones.

Ya en 1667 se le llamaba simplemente rum, que tal vez se deriva de rumbeillon o de la última sílaba del nombre científico de la caña de azúcar, Saccharum officinarum. Del vocablo inglés rum provienen la palabra francesa rhum y la española ron.

En 1731, el Almirante Edward Vernon ordenó diluir la ración cotidiana en dos porciones de agua por una de ron, agregándole jugo de limón para prevenir el escorbuto. A éste primer coctel de ron se le llamó grog, en honor al apodo del almirante, “Old Grog”.

La historia del ron es la del Caribe. Era exportado a Europa y fue un factor económico de importancia como moneda de cambio en el comercio colonial americano durante los siglos XVII y XVIII. Se exportaba a las colonias inglesas en América, pero la demanda era tan alta que se establecieron destilerías en Nueva Inglaterra. Importaban melaza y su producción alcanzó niveles industriales; en 1763 había 150 destilerías.

Iniciando el siglo XIX, con la introducción de la máquina de vapor, los trapiches aumentaron su capacidad y las roneras se multiplicaron. Antes que en España, en 1837 se instaló el ferrocarril en Cuba, desplazando a la tracción animal para transportar caña y alcohol por toda la isla.

En La Habana se abrieron tiendas y tabernas donde se compraba y saboreaba el ron, que se convirtió en parte de la vida cubana. Hubo avances tecnológicos vinculados con los alambiques y la corona española favoreció las exportaciones de la industria azucarera.

Durante la primera mitad del siglo XX se mantuvo el desarrollo comercial del ron, hasta que en 1959 triunfó la Revolución Cubana y al año siguiente se nacionalizaron las fábricas. La industria ronera fue reorganizada, se amplió su capacidad, surgieron nuevas marcas, se mantuvieron otras y para exportar se utilizó la antigua y prestigiosa Havana Club.

El ron es la bebida nacional de República Dominicana y un producto reconocido internacionalmente. La marca más antigua es Bermúdez; un acompañante de Cristóbal Colón, quien trajo la caña de azúcar, fue Don Diego Bermúdez.

En Venezuela, la caña de azúcar fue introducida en la primera mitad del siglo XVI, aunque no progresó de manera efectiva hasta el siglo XVIII. La marca Cacique es la más famosa. Su excelencia se debe a que, por disposiciones legales, los rones venezolanos deben tener como mínimo dos años de añejamiento, mientras que en otros países es de seis meses. Incluso el ron blanco es añejado y sometido a un proceso de blanqueo.

Lo rones de sabor más contundente se hacen en Jamaica. Son mezclados y añejados de cinco a siete años. Gran parte del proceso y embotellado se realiza en Inglaterra. El ron de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, también tiene fuerte sabor y alto contenido alcohólico. El dominio francés sobre Haití influyó en la producción de su ron, que se destila dos veces como el coñac y carece de color.

El ron puede tomarse de muchas maneras, siendo mejor el blanco para mezclas. En muchos países productores de ron, la gente opta por disfrutarlo solo.

Fuente: radiocentro.com