La vid nace en Carora

martes, 13 de marzo de 2007

La vid nace en Carora

Una vez más el ciclo se cumple y es tiempo de vendimia. Año tras año, en marzo -y luego en septiembre- la viña está lista para dar sus mejores frutos. En Altagracia, a 30 minutos de Carora en el estado Lara, se encuentran los viñedos de Pomar, la única bodega venezolana productora de vinos a partir de uvas de su propio viñedo.

Son 92 hectáreas de tierras de la zona de Altagracia, en el Municipio Torres, de las cuales están en producción 72 hectáreas. Allí, en esos terrenos llenos de cujíes y cardones, los enológos encontraron el lugar perfecto para levantar un viñedo tropical que dos veces al año llena la tierras de uvas blancas y tintas. "Nadie creía que en el trópico se podía tener una viña, pero resulta que estas tierras son perfectas porque durante el día hay temperaturas altas sin llegar a extremos y durante la noche la temperatura es fresca", explica Guillermo Vargas, enólogo y gerente de operación técnica de Bodegas Pomar.

Tan buenas resultaron las tierras de Carora, que la vinicultura tropical es la única que produce dos cosechas al año: "Hay una que se da en la mitad de primavera y la otra empezando el otoño. Pero resulta que estas tierras altas y áridas, un verdadero peladero de chivo son muy productivas por el tipo de suelo y por el clima de la región. Las condiciones climáticas tropicales favorecen a la viña todo el año", añade el enólogo.

Para levantar los viñedos de Pomar hace 22 años, se trajeron variedades de uva desde Francia y España: Sauvignon Blanc, Syrah, Mouvedre, Chenin Blanc, Malvoisie, Tempranillo, Petit Verdot, Macabeu y Moscatel de Alejandría, variedades que retoñaron injertadas sobre la vid criolla negra. "No se trata de cruces, sino de implantes. La variedad de uva criolla es muy fuerte por eso hay que injertarla, de ahí se obtienen las variedades que se quiere y que el suelo permita. Para desarrollar las variedades hace falta que el sitio tenga actitud para que la cosecha se dé con personalidad", explica Vargas.

Los ciclos del viñedo

Recorrer un viñedo es una experiencia única. En tiempos de Vendimia, en Bodegas Pomar es posible acercarse a las plantaciones que están perfectamente identificadas con la variedad de la uva (Chenin Blanc o Petit Verdot, por ejemplo) y probar los frutos de racimos diminutos. Las uvas blancas son las más ácidas y las tintas son las más agradables al paladar. Pero más allá de eso está la posibilidad de acercarse al proceso de producción del vino.

Una vez que los viticultores han recogido la vid, la trasladan a la planta de Pomar ubicada en Carora donde se someten a un rigurosos proceso de selección. Allí empieza la magia de transformar cientos, miles de uvas en botellas de caldos, espumantes, sangría y hasta el vino de consagrar que se usa en las iglesias de todo el país. "El vino Ecclesia lo elabora Pomar desde hace 14 años, se hace con la variedad moscatel para obtener un vino dulce. Al año producimos 4000 cajas", comenta Vargas.

Las uvas llegan en cajas a la planta procesadora. El proceso comprende, en general, el despalillado de los racimos de uva, el prensado para obtener el mosto (el zumo), la fermentación que transforma los azúcares en alcohol, el trasiego para eliminar los restos sólidos y finalmente la clarificación, filtración y embotellado del vino.

Los vino de la variedad Sauvignon Blanc y los Reserva se someten al mismo proceso pero luego se añejan en barrica y algunos, también, consumen tiempo de crianza en botella.

Finalmente llega la hora del deleite sensorial en el que enólogo y viticultores comprueban que el esfuerzo valió la pena.

Fuente: ElUniversal.com - JEANETTE HERRERA