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Comer y tomar “No se debe beber un vino que supere a un plato o viceversa”

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Comer y tomar “No se debe beber un vino que supere a un plato o viceversa”
21/05/2011 Recordemos la Guía de Vinos Gourmets, de España, para focalizar algunos alimentos problemáticos a la hora de liar plato y vino, y con los cuales hay que tener sumo cuidado. Veamos: "El ajo, comodín de la cocina tradicional mediterránea, destruye los aromas de los vinos blancos y endurece los vinos tintos en boca... La cebolla en demasía rompe la sutileza de determinados aromas... Los huevos en diferentes versiones, vulgarizan el vino y sólo mezclados en algún revuelto de camarones o langostinos facilitan la convivencia con un blanco...

El vinagre de las ensaladas, cuando se usa sin domesticarlo con agua, mata cualquier hipótesis de matrimonio". El abuso del picante, tampoco ayuda.

Vino y queso: Los quesos más ácidos, como los de cabra jóvenes, van bien con los vinos de una acidez pronunciada como un sauvignon blanc de cosecha reciente. Mientras maduran se vuelven hacia los chardonnay y finalmente, hacia un cabernet de taninos suaves por la edad. Para los quesos salados como el Roquefort o el Stilton inglés, es bueno contraponer sabores, es decir, buscar un vino dulce, como los meritorios casos de un sauternes o un oporto. Un Camerbert, debería ir con un vino en base a cabernet sauvignon o un merlot potente; un Gouda o un Gruyere, van bien con un tinto chileno, y en caso de un queso ahumado, generalmente van bien los gewürztraminer maduros.

Algunas alianzas: Los espumosos tipo brut o extra-brut, casan con entradas frías y calientes (evitar anchoas y los espárragos). Ostras. Caza. Foie-gras fresco. Cocina japonesa. Los finos y manzanillas, van bien con aceitunas y frutos secos, espárragos blancos y alcachofas, quesos de oveja muy curados, cocina mexicana, tailandesa o hindú, platos muy ácidos, encurtidos, vinagretas, trufas, jamones curados, pescados fritos, camarones y langostinos. Los vinos amontillados y olorosos, casan bien con charcutería, cecinas o carnes secas, quesos de pasta muy curada de oveja o vaca, quesos de pasta fermentada...

Resumiendo, se podría afirmar que es imperdonable beber un vino que supere a un plato o viceversa. Esa debería ser la regla principal, ya que se basa en la simple premisa de que hay que disfrutar de ambos sin perjudicar a ninguno. Cualquier duda no hay mejor forma de encontrar la respuesta que con la práctica, así se estará libre de la ortodoxia de las reglas clásicas para, con la autoridad de la experiencia propia, compartirlas o no, y, últimadamente, construir, poco a poco, nuestros propios gustos y preferencias.

Fuente: eluniversal.com

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