Los vinos de Concha y Toro fusionan las cepas ideales para estas Navidades

lunes, 17 de octubre de 2011

Los vinos de Concha y Toro fusionan las cepas ideales para estas Navidades

La dama de los vinos de Concha y Toro, Amelia, se caracteriza por su pureza y elegancia. Además, su perfume a humo, vainilla y avellana es capaz de despertar los sentidos, al tiempo que la suavidad de su cepa se desliza por el paladar hasta denotar una sutil acidez.

Su acento frutal es la combinación perfecta para encuentros de comensales, entre familias y amigos, frente a exquisitos platos de pescado, sushi, cangrejos o comida tailandesa, acompañados de postres azucarados.

Amelia Chardonnay es un vino amarillo con tonos verdes, que nace en el Valle de Casablanca y en el Viñedo El Triángulo de Chile. En estas regiones el clima es mediterráneo con influencia marítima, lo que le confiere genuidad a la cepa. No obstante, las condiciones de niebla favorecen una maduración lenta y gradual de los racimos. Estas condiciones climáticas, más los 10 meses de guarda en barrica de roble francés, le atribuyen excelencia a las cepas de Amelia, convirtiéndose así en un vino de origen específico dentro de la serie de Concha y Toro.

Su enólogo es el experimentado Ignacio Recabarren, quien cuida los detalles de la cosecha de Amelia. Este ingeniero agrónomo es considerado como un ícono de la viña chilena Concha y Toro y, además, a lo largo de su trayectoria ha sido galardonado como el “mejor enólogo de la década” por la Guía de Vinos de Chile.

Recabarren es el responsable de la calidad de las cepas de Amelia y Terrunyo. Por una parte, gracias a su talento Amelia fue el primer Chardonnay de Casablanca en obtener 90 puntos en la revista Wine Spectator y, por otro lado, este enólogo fue quien introdujo el Sauvignon Blanc chileno a nivel mundial, que obtuvo 91 puntos en esa misma publicación.

Terrunyo Sauvignon Blanc es otro vino de origen específico, que proviene también del Valle de Casablanca y del Viñedo “El Triángulo de Chile”. Al igual que Amelia, la combinación del clima costero y de neblinas contribuyen a que el tiempo de maduración de la uva sea más gradual. La guarda de la cepa es de ocho meses en cubas de acero inoxidable. El resultado de la vendimia es un vino complejo, de cuerpo medio, de dulce madurez y matices cítricos con toques herbales.

Su color amarillo con brillos verdosos expresan su estilo exuberante. Además, su elegancia y carácter combinan con grandes banquetes de mariscos, aves, comida picante, pastas, quesos e incluso pernil.

El comensal podrá degustar Terrunyo Sauvignon Blanc como un vino profundo, equilibrado, jugoso y espumante, acompañado de un aroma a hierbas y lima.

Las cualidades de Amelia y Terrunyo muestran la calidad y expresividad de estas cepas, por lo que el reconocido enólogo Ignacio Recabarren recomienda, para esta temporada navideña, acompañar las comidas y festividades con estos vinos de origen específico.

Fuente: TuTrago.com