La dulzura se bebe con Casa Oliveira

martes, 1 de noviembre de 2011

La dulzura se bebe con Casa Oliveira

Casa Oliveira realizó una cata de cuatro vinos dulces. El encanto de los vinos dulces no se limita a lo goloso, a ese gusto por el azúcar al que sucumben tantos paladares. Los vinos dulces pueden hacer también la perfecta armonía con postres y algunos salados y como aperitivos.

En el Festival Gourmet Internacional, la Casa Oliveira realizó una cata muy especial con cuatro vinos dulces de distintos orígenes, guiada por los sommeliers Ettore Perin y Belkis Croquer, el periodista especializado Miro Popic y por Josè Carballo, de la casa Porto Barros.

Quizás la importancia de este tipo de vinos la plasmó mejor Popic: "Lo dulce va con lo dulce", sentenció. Y punto. Ni siquiera la champaña puede armonizar mejor con un postre. De hecho, no es buena idea unir postre y burbujas, a menos que sea demi-sec.

Pero los vinos dulces también son distintos unos de otros. El grado de acidez, el grado de azúcar (que siempre es natural y jamás añadida),y los aromas y el gusto propio de la tierra de la que viene y del añejamiento que puede, o no, tener.

Ettore perin presento el Sauternes de Baston & Guestier. Los vinos de esta cepa permiten guardas de hasta medio siglo y, a diferencia de otros dulces, llevan estampada la añada en la etiqueta. En subasta, una botella ha llegado a venderse hasta en 80 mil euros.

Color ámbar, aroma profundo a miel y algo de flor de acacia y con mucho cuerpo, lo hace ideal para romper el molde de las armonías de los vinos dulces y acompañar un foei gras. En Venezuela, se vende a un precio aproximado de 110 bolívares por botella. Es de hacer notar que las botellas de vinos dulces son más pequeñas, de aproximadamente 700 ml.

A Belkis Croquer le correspondió la presentación del chileno Late Harvest Santa Carolina. Es un vino dulce derivado de la cepa Sauvignon Blancs, muy conocida en vinos blancos en Venezuela.

Este caldo dulce es "ideal para disfrutar de ese momento tan rico como es la sobremesa" dice Croquer. El Late Harvest es algo más ligero en boca que el Sauternes y ofrece un aroma de flores blancas y un gusto dulce pero con un poco de acidez. El precio está cercano a los 75 bolívares.

El Porto Barros del que habló José Carballo fue el Lágrima y lució el color más imponente de los cuatro. En la copa revela un ámbar muy oscuro que viene dado porque contiene más azúcar y porque, además, es el único que se añeja cuatro años, mayormente en barricas. Este vino, sustentando en la cepa Moscatel, resulta un excelente aperitivo. En el mercado está a menos de 80 bolívares.

El Montes Vendimia Tardía es de una cepa con la que se comienza a producir en el sur de América. Este vino chileno de color claro tiene un grado de acidez justo para armonizar con los postres que suelen acompañar la mesa venezolana.

Es una buena opción comenzar a llevar los vinos dulces a la vida diaria. Y como dijo Popic, una copita al final del día ayudar a olvidar cualquier amargura.

Fuente: eluniversal.com