El corazón de Estados Unidos sabe a whiskey

miércoles, 10 de julio de 2013

El corazón de Estados Unidos sabe a whiskey

El whiskey y el nacimiento de Estados Unidos están íntimamente relacionados. La producción de esta bebida alcohólica fue una de las primeras industrias que florecieron en sus territorios gracias a que permitía a los colonos y terratenientes aprovechar el excedente de grano de cada temporada y convertirlo en un producto imperecedero de gran valor. Se dice además que cuando George Washington lideró a las tropas del Ejército Continental durante la Guerra de la Independencia de EE.UU., el general recurrió al whiskey para ayudar a infundir valor entre sus tropas. El propio Washington llegaría a ser uno de los mayores fabricantes de whiskey del joven país que había ayudado a fundar y del que fue su primer presidente.

Con la intención de explorar esa histórica conexión se ha creado la Ruta del Whiskey Americano, una alternativa turística para todos aquellos que quieran conocer parte de la Historia de Estados Unidos al mismo tiempo que aprenden a apreciar su whiskey. La ruta fue creada por el Consejo de Bebidas Espirituosas Destiladas de EE.UU. (DISCUS) con la finalidad de promover la herencia cultural asociada al whiskey y el turismo de las destilerías más históricas y representativas del país.

En total la ruta al completo incluye la visita a 7 lugares históricos y 8 destilerías que siguen en activo a día de hoy. Para contaros los secretos de la ruta, ABC ha acudido a la reconstruida destilería de George Washington en Mount Vernon (Virginia) y las destilerías de George Dickel, Jack Daniel’s, Maker’s Mark, Wild Turkey, Jim Beam y Woodford Reserve.

SER NO SER WHISKEY AMERICANO

Una de las primeras curiosidades que aprendemos durante la ruta del whiskey es que el bourbon, un tipo de whiskey autóctono de EE.UU., le debe su nombre al epónimo condado de Kentucky, un territorio que fue nombrado en homenaje a los Borbones, la familia real de origen francés que durante la Guerra de la Independencia apoyó a las colonias estadounidenses.

Otra temprana lección es que cuando hablamos de whiskey de Estados Unidos o de whiskey americano -como sus productores y la ley de EE.UU. lo denominan- nos estamos refiriendo de manera simple a un complejo caleidoscopio de bebidas. La mencionada categoría no solo está en expansión, sino que actualmente engloba 6 tipos de whiskey entre los que figuran el bourbon y el whiskey de centeno.

Durante el viaje descubriremos que cada tipo de whiskey americano tiene que cumplir una serie de reglas para ser considerado como tal. Por ejemplo, para que un whiskey sea considerado bourbon su fórmula ha de contar con un mínimo de 51 por cien de maíz y haber madurado por un mínimo de dos años en barriles nuevos de arce americano cuyo interior debe haber sido asado. También tiene que haber sido destilado, embarrilado y embotellado cumpliendo unos límites de porcentaje de graduación alcohólica; y no puede haber sido mezclado con otros licores ni tener colorantes o aditivos que le den sabor.

El bourbon tampoco puede ser filtrado. Precisamente por esa razón hay marcas como George Dickel o Jack Daniel’s que no llaman bourbon a su whiskey, sino que lo denominan whiskey de Tennessee. Aunque su producto cumple todos los requisitos legales para ser considerado como tal, estas marcas filtran su bourbon con carbón de leña de arce sacarino en un proceso conocido como el Proceso del Condado de Lincoln. Esta filtración le da un carácter único a su whiskey, por lo que estas marcas han decidido liderar un grupo de presión que pide que el whiskey de Tennessee sea reconocido por el gobierno de Estados Unidos como una subcategoría de whiskey americano, protegida por la ley.

Al margen de estas complejidades legales y técnicas, durante la ruta del whiskey americano conoceremos también la cara más natural de la fabricación de este espirituoso, desde lo que implica utilizar diferentes cantidades de maíz, centeno y malta de cebada en la fórmula de nuestra bebida, a cómo el whiskey adquiere su característico color penetrando en la madera de sus barriles y robándoles sus colorantes y esencias naturales.

Fuente: Abc.es