Beber mucho puede ser malo para la salud pero no beber nada puede ser todavía peor

viernes, 26 de julio de 2013

Beber mucho puede ser malo para la salud pero no beber nada puede ser todavía peor

Normalmente se ha considerado que el alcohol en grandes dosis es perjudicial para la salud, y nunca se ha puesto en duda que quien no tomaba bebidas alcohólicas le estaba haciendo un favor a su organismo. Sin embargo, la gente que nunca bebe tiene un índice de mortalidad más alto que aquellos que lo hacen con moderación. Un estudio de la Universidad de Colorado ha probado que las razones por las cuales los abstemios deciden privarse de una copita afectan también al riesgo de mortalidad de cada uno.

Muchos estudios han demostrado que la probabilidad de muerte de las personas que beben alcohol aumenta en la medida en que aumenta el consumo del mismo. Pero en esos mismos estudios se ha observado que lo mismo sucede si nos vamos al otro extremo: la mortalidad aumenta entre las personas que deciden no beber nada en absoluto, aunque el riesgo sigue siendo menor que el de los alcohólicos propiamente dichos.

Alcohol y mortalidad

Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que este aumento de la mortalidad entre los abstemios puede deberse al hecho de que la moderada consumición del alcohol (beber, de media, menos de una copa al día) puede protegernos de ciertas enfermedades y reducir los niveles de estrés. Sin embargo, los estudios de la Universidad de Colorado Boulder, trabajando en colaboración con la Universidad de Colorado Denver, han ahondado en esta cuestión, examinando las características de diferentes grupos de abstemios.

“Hay razones de todo tipo por las que los abstemios deciden no beber”, afirma el sociólogo Richard Rogers, director del CU-Boulder’s Population Program en el Institute of Behavioral Science, y añade: “Queríamos desentrañar las causas, porque no es muy práctico asumir que aquellos que no beben conforman un grupo unificado”.

Para el nuevo estudio, que se publicó el mes pasado en la Population Research and Policy Review, el equipo de Rogers se apoyó en datos recogidos en 1988 por la National Health Interview Survey acerca de los hábitos de consumo de alcohol de más de 41.000 personas en EEUU. Además, los investigadores tuvieron acceso a la información que detallaba cómo habían muerto algunos de los encuestados en el periodo de tiempo que se comprende entre la realización de la encuesta y 2006.

Tipos de abstemios

Se preguntó a los abstemios por las razones que les llevaban a no beber. Las respuestas posibles eran del tipo de “no socializo mucho”, “soy alcohólico” o “por razones morales o religiosas”. Basándose en las conclusiones, el equipo de investigación dio con tres grupos: “abstemios” (gente que no había tomado más de 12 copas en toda su vida), “bebedores infrecuentes” (gente que tomaba menos de 12 copas al año) y “antiguos bebedores”. Cada categoría se dividió después según una técnica estadística, atendiendo a las razones por las cuales la gente había decidido no beber. El equipo calculó el riesgo de mortalidad de cada subgrupo comparado con el de aquellos que beben moderadamente, y observaron que los riesgos variaban notablemente.

Abstemios por razones morales. Aquellos que no beben debido a motivaciones religiosas o morales, tienen un riesgo de mortalidad similar al de los bebedores moderados. “Así que esa idea de que el riesgo de mortalidad es siempre mayor en los abstemios que en los que beben con moderación no es verdad”, dice Rogers.

Abstemios porque les desagrada el sabor del alcohol. Estos, no obstante, tienen un 17 por ciento más de riesgo de muerte que aquellos que beben con contención.

Bebedores infrecuentes. La diferencia es escasa, pero los investigadores han concluido que los llamados bebedores infrecuentes tienen un riesgo de mortalidad algo más elevado que los que se toman alguna copita más a lo largo del año.

Antiguos bebedores. De todos aquellos que no beben, el grupo de los ex bebedores es el que padece un mayor riesgo de mortalidad. Aquellos que solían beber y cuyas motivaciones para dejar de hacerlo están relacionadas con el alcoholismo o con otros problemas con la bebida tienen un elevado riesgo de mortalidad (un 38 por ciento más que los bebedores moderados).

Alcohólicos. Aquellos que consumen de media entre una y dos bebidas alcohólicas al día tienen un 9 por ciento más de mortalidad que los bebedores moderados, mientras que en aquellos que toman entre dos y tres copas la mortalidad asciende al 49 por ciento. Las personas que consumen más de tres bebidas alcohólicas al día tienen un riesgo de mortalidad del 58 por ciento, en comparación con los bebedores moderados que formaban parte del estudio.

Se comprueba, en efecto, que muchos de los subgrupos de aquellos que deciden prescindir del alcohol tienen una mortalidad más alta que los que beben con regularidad y moderación. No obstante, esto no significa que su índice de mortalidad fuese a bajar si comenzasen a beber, tal y como afirma Rogers. De hecho, los ex alcohólicos aumentarían aún más sus posibilidades de morir antes si volviesen a beber.

Además, la gente que no bebe en absoluto presenta peores características socioeconómicas que los que beben moderadamente, lo que también puede incidir en una mortalidad mayor o menor. Así, Rogers concluye que “debe de haber otros factores que modifiquen la mortalidad, no sólo el mero acto de beber”.

Fuente: elconfidencial.com