Los aportes venezolanos al whisky

miércoles, 9 de enero de 2008

Los aportes venezolanos al whisky

Después de un año de la publicación del libro Permiso para pecar, que aborda el arte de la gastronomía y el buen vino, Alberto Soria relata el placer de probar, vivir y conocer uno de los spirits predilectos del venezolano: el whisky.

Fue así como, tras 23 años de investigación, Soria escribe Mi Whishy, Tu Whisky, el Whisky, de Editorial Alfa, curioso recorrido por su origen, añejamiento, cómo catarlo y disfrutarlo.

Soria, quien es profesor universitario y dirige la Cofradía de Catadores, presenta en su obra aspectos interesantes como la relación del whisky con las mujeres y los aportes que el venezolano ha hecho a esta cultura. Uno de ellos es el "ratonómetro" o "la convicción personal sobre la calidad de la bebida que supera cualquier campaña publicitaria sobre bondades".

Otros planteamientos como "el removedor de dedo", la licenciatura en "puyao", la integración del hielo con la bebida o la infaltable "agua' e coco" se transforman más que en elementos descriptivos, en valores.

-¿Son suficientes 23 años de investigación para llegar finalmente al libro ?Mi Whisky, Tu Whisky, El Whisky

-A los escoceses les llevó 400 años perfeccionar su whisky, y siempre están inventando cosas nuevas. Uno nunca, felizmente, pierde oportunidad de aprender.

-¿Descubrió por qué los venezolanos tienen esa capacidad particular para diferenciar un buen escocés?

-Los escoceses dicen que porque nos gusta lo bueno. Y tienen razón.

-¿Es única, y lo cito, "esa gracia del venezolano con la que llega a conclusiones sobre la autenticidad, calidad y pureza del whisky"?

-Hay nueve aportes venezolanos fundamentales a la cultura del whisky. El "ratonómetro" y la "licenciatura en puyao", son dos de ellas.

-Una vez afirmó que sobre sus preferencias en comida y vinos no sabía contar hasta diez ¿Igual con el whisky?

-Así es. En Scotch Whisky, diez es, en realidad, muy poco.

-¿Qué es indispensable para ser gourmet?

-Ganas. Y después, información relevante. El gourmet no nace, se hace. Es erróneo suponer que para ser gourmet hay que tener mucho dinero. Hacen falta más ganas, que dinero.

-¿Qué le ha dejado al experiencia de compartir mesa con personajes como Santiago Pol, Nelson Garrido y Edgar Abreu?

-En esta profesión no se hace carrera sin sed y sin amigos. Nelson Garrido se ha autodesignado mi retratista oficial. Nos divertimos mucho. Él carga la cámara, y yo cocino y llevo las copas y botellas.

-¿Alberto Soria se ha quedado con hambre de conocimiento?

-Siempre. Aunque hambre no es lo mismo que apetito, tengo colgado en mi estudio una frase de Lúculo: "Cuando perdí el apetito, perdí la razón".

Fuente: IRALIS FRAGIEL ELUNIVERSAL.com