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Un venezolano se luce en Burdeos

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Un venezolano se luce en Burdeos
25/03/2008

La tropicalidad venezolana mezcla bien con la tradición francesa. Oswaldo Hernández lo comprueba en el olfato y el paladar cuando cata sus vinos. Y, en este caso, el posesivo "su" es válido en toda su acepción: son sus tierras, sus viñedos, sus equipos, sus barricas, sus botellas, su vino. Y su vino se llama Clos Des Moiselles.

Oswaldo Hernández es un venezolano que está en Francia desde hace 18 años, desarrollando una carrera que inició con estudios de Enología en la Universidad de Burdeos y que continuó con formación práctica en compañías de renombre como la de Michell Rolland, con quien trabajó dos años en España, en la creación del vino Campo Elíseo, denominación Toro, reconocido por la revista Wine Spectator como uno de los mejores cien vinos del año.

Con tal experiencia y desde hace dos años, este venezolano es productor de su propio caldo, en un par de viñedos de 17 y 14 hectáreas, ubicados en Burdeos. De allí saca 120 mil botellas por vendimia, de las que apenas 7% se venden dentro de territorio galo. El resto se coloca en tiendas especializadas y restaurantes de Estados Unidos, Hong Kong, China, Japón, Tailandia y Australia. A Venezuela quiere llegar, y se encuentra en conversaciones con distribuidores.

En el viñedo más grande, con denominación Côtes de Bourg, el enólogo venezolano produce un vino envejecido en barricas, Clos des Moiselles, que obtuvo medalla de oro en el concurso Challange international du vin. Hernández cuenta que se produce "de la forma más tradicional" y su aroma es de especias. También obtiene un merlot que es, más bien, "decididamente moderno" y un vino blanco a base de sauvignon en un estilo que define como "modernísimo". A su decir, lo principal es asegurar calidad perenne.

Oswaldo Hernández llegó a Francia a los 20 años. En su equipaje, además del sueño de convertirse en enólogo, trajo conocimientos de Química, carrera que estudió en la Universidad Central de Venezuela y una pasantía en las Bodegas Pomar de Carora. Ahora que mira lo vivido, considera que cumplió sus sueños, incluso de poseer sus propios viñedos en donde desarrollar un oficio casi familiar, como suele ocurrir entre los clanes vitícolas franceses.

Este enólogo considera que ha tenido "mucha suerte" en trabajar en Burdeos, en propiedades como Château d'Agassac y Château Bonnet (Vignobles André Lurton) y empresas prestigiosas como Ginestet y Jacques et François Lurton, en Campo Elíseo y la empresa Badet Clement, en Borgoña. Además, asesoró durante cinco años al Château Petit Boyer y desde este año brinda asesoría técnica a la venezolana Bodegas Pomar lo que resulta particularmente satisfactorio para él, pues fue la empresa que le permitió acercarse al mundo del vino cuando aún carecía de conocimientos de enología.

Fuente: ElUniversal.com


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