“Quédese le queremos”

martes, 7 de octubre de 2008

“Quédese le queremos”

No existe espacio para describir todo lo que ha realizado y aportado este personaje. Nació en Paraguay, lleva más de 30 años radicado en Venezuela y  se formó como periodista en París, en donde por sus méritos se desempeñó como redactor en la prestigiosa agencia France Presse (FP).

Su gusto por la cocina viene de familia. Su padre era catador de vinos y su madre muy buena cocinera, según afirma.

Viene del mundo de la literatura y la escritura. Es Jurado internacional en vinos, arte culinario y single malts de Escocia, conferencista, director de catas y gourmet consulting, además, escribe en la "Guía del Placer" para el portal venezolano mipunto.com y en varias publicaciones internacionales. Es autor de "Las Cocinas de la Modernidad", "Gastronomía Inter-Continental en América Latina", “Permiso para pecar” y “Mi whisky, tu whisky, el whisky”.

Es especialista también en whisky, puros, habanos y aceites de oliva. No hablamos de otra persona sino del Profesor Alberto Soria, quien se caracteriza por su profesionalismo, ética y por impartirle a cada cosa un toque de poesía. 

TuTrago.com agradece a Alexandro Toro, pues a través de él, pudimos conocer un poco más acerca de este ilustre personaje, permitiéndonos tener en exclusiva esta entrevista con el Profesor que a continuación les presentamos.

¿En sus 32 años en Venezuela qué le ha dicho este País?
“Quédese. Le queremos”

¿Se podría enamorar a alguien con una botella de vino?
Si.  La más costosa, Chateau d´Yquem.  Las más usadas,  champagne francés.  Las poco usuales, las añejas del Oporto.

¿Qué se necesita para llegar a ser un buen catador de vinos?
Ganas. Curiosidad. Descorche frecuente, con método. Gente adecuada con quien compartir.

¿A qué vino huele Venezuela?
No creo que un vino haga eso. Lo mismo le pasa a los escoceses.

¿Considera que el venezolano sabe reconocer un buen vino?
Claro. ¿Porqué no? Al venezolano le gusta lo bueno.

¿Hay espacio para la coctelería en el corazón de Alberto Soria?
En el corazón si, porque la coctelería está llena de alegría y seducción. Pero a medida que envejezco, en mi paladar ése espacio se estrecha. Lo mismo me pasa con la música en general, y la música clásica.

¿Qué dice del vino en la coctelería?
El monje Kir (1876 - 1968), fue el primer coctelero del vino. En la ciudad de Dijon en Borgoña, ante una crisis de la calidad en el vino, puso en una copa un chorrito de jugo de cassis (una fruta local, pequeña grosella negra muy dulce) y encima, vino blanco. Cuando la mezcla se hace con champagne, se le llama Kir Royal. Ahora, si usted le llama a Kir “bartender”, seguro se revuelve en su tumba.

¿Alguna buena receta de coctel que conozca Alberto Soria?
Recuerdo que ése señor Soria escribió una vez que, los tipos que se lanzan a inventar cocteles sin conocer y repetir primero los grandes clásicos, son tan confiables como primate con gillette.  De mis maestros y tutores aprendí a venerar el Negroni, el Kir, el Manhattan, un vermouth dry y el Daiquirí

¿Qué no faltaría en el Bar de Alberto Soria?
Perdón, sin condicional. No falta: Scotch Whisky Single Malt, Cognac, Oporto, Jerez, Grappa, Ron venezolano añejo, Vodka, Campari.
Además, agua Perrier, puros y habanos, y bombones artesanales del maestro Ludo Gillis, de La Praline.

¿Qué nunca olvidaría de Venezuela?
Su gente, los amigos, los chocolates de cacao venezolano, el café negro, el ron, el mango.

Por Karla Zerpa y Ricardo Escovar