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Falsificación y adulteración de whisky (Uruguay)

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Falsificación y adulteración de whisky (Uruguay)
22/02/2006 Pocos conocen el mundo de la adulteración del whisky y sobre todo en las condiciones en las que se hace. Este informe busca explicar los casos que hubo en estos últimos años donde el consumidor final peca de ingenuo o simplemente es víctima de quienes manejan barras en boliches.

Hay veces que una persona se levanta con un fuerte dolor de cabeza luego de una noche tomando algunos vasos de whisky. Pero no siempre ese malestar es atribuible a la bebida sino que depende de varios factores como por ejemplo: el volumen de la música, el aire viciado del lugar o haberse acostado algo mareado. Pero otras, el whisky sí es el factor determinante del malestar.

Se habla de falsificación cuando se hace pasar un whisky nacional por uno importado. Los procedimientos más comunes para hacerlo es con la jeringa. Simplemente, se inyecta whisky nacional a un envase vacío de uno importado; el primero por lo general no llega al 50% del precio del segundo.

Actualmente, un whisky Johnnie Walker Etiqueta Roja cuesta unos 450 pesos y uno nacional, como el Blenders, no supera los 180. Los precios se incrementan dentro de las discotecas, donde comprar una botella de Johnnie Walker puede llegar a costar entre 700 y 800 pesos.

Pero si los encargados de las barras hacen pasar "gato por liebre" pueden llegar a tener una ganancia de 500 o 600 pesos por botella.

En general, esa situación ocurre en boliches donde los propias encargados de las barras son quienes se encargan de conseguir las bebidas y no hay un control por parte de los dueños del local.

A lo largo de la investigación de Asuntos Pendientes se dieron muchos casos de dueños de barras que reconocieron haber utilizado este sistema en algún momento pero que no querían hacer público su testimonio por ser un tema tan delicado.

Uno de los boliches que siempre está en el centro de todas las miradas es W Lounge. Fueron varias las personas que dijeron que sospechaban de que en ese lugar había algún tipo de falsificación de whisky.

José Sasón, uno de los dueños de W Lounge, aseguró que es muy difícil que eso ocurra en su local porque ellos se manejan mano a mano con el importador de las principales marcas internacionales.

"Trabajamos directamente una exclusividad con Johnnie Walker, con la firma Diageo, donde año a año le hacemos una compra de whisky importante, que viene directamente del importador. Quiere decir que hay cero riesgo de falsificación posible. Es verdad que hay un mito... Uno amanece con un dolor de cabeza y dice ¡pa el whisky es trucho! Pero en el caso de W (Lounge) en todos estos años lo compramos directamente al importador, y eso es garantía de que no hay falsificación posible", explicó el empresario.

A pesar de ello, Sasón tuvo que reconocer que no siempre se pueden controlar todas las bocas de acceso de los whiskys ya que la fiscalización que hacen no es infalible. Aproximadamente entre un 8% y un 9% del whisky que circula en Uruguay es falsificado.

"W (Lounge) tiene 13 barras, con 13 grupos humanos diferentes. Hay que tratar con ellos, ver la confianza que a través de los años se va logrando con la gente. Pero siempre está el riesgo de que uno de las barras ingrese alguna mercadería sin permiso. Eso lo vivimos fiscalizando, se revisan bolsos y no hay una fuga pero eso es imposible de controlar en su totalidad así que no lo puedo asegurar. Creo que todo lo que se consume en W (Lounge) no hay falsificación", afirmó el dueño del local bailable.

De las 13 barras que hay en W, ninguno de los propietarios quiso hacer declaraciones sobre el tema, pero extraoficialmente varios aseguraron que no venden whisky falsificado. El principal motivo, según explicaron algunos, es que cada barra es esponsoreada por marcas de whisky importado y cuanto más volumen les compren los clientes, más beneficios reciben. Por ende, alegaron que no es redituable y que no vale la pena falsificar la bebida.

Igualmente, Sasón agregó que al tener mucha experiencia en la movida nocturna esa situación era más común antes que ahora. "Yo tengo 22 años de experiencia en este rubro y puedo decir que hubo muchas oportunidades en el pasado donde pudo haberse generado ese tipo de avivadas. Pero yo creo que ahora, a no ser en algunos lugares, ya no es muy redituable la falsificación. Más vale hacer las cosas bien y dentro de las reglas de la ley, pero siempre puede haber algún caso de esa naturaleza", opinó.

Además de W Lounge, otros tantos boliches están en la mira y, generalmente, ocurre en lugares más alejados del circuito elitista y de clase alta.

La mayoría de los lugares y los dueños de las barras niegan que falsifican whisky pero un barman, que pidió permanecer en el anonimato, dijo que si bien en su lugar de trabajo venden esa bebida de marca nacional, cuando les piden whisky importado igualmente les venden el uruguayo como si fuera importado. "Comprábamos envases vacíos de whisky importado, que conseguíamos en otros boliches, casamientos y fiestas. Les comprábamos a los barman o mozos, a la gente que nos conseguía esos envases. Y los rellenábamos con un whisky nacional y los vendíamos en el boliche", aseguró la fuente.

Uno de los principales recursos con que cuentan aquellos que hacen esas maniobras son los envases que sobran de los casamientos, explicó el barman consultado.

El boliche donde trabaja el barman queda en las inmediaciones del Puerto de Montevideo. Él afirmó que es habitual que la falsificación de whisky ocurra. Incluso, contó el plan de emergencia que tienen en caso de que algún cliente sospeche algo. "A veces, que no pasaba casi nunca, venía alguien a reclamar que el gusto del whisky no era el mismo pero le decíamos que podía ser el hielo. Entonces, les cambiamos el vaso y les servíamos uno nuevo de ahí, de botellas compradas legalmente", comentó.

Otro de los puntos interesantes que remarcó fue que se puede hacer esa maniobra porque la mayoría de quienes concurren al boliche no tienen la capacidad como para diferenciar un whisky nacional de uno importado. "La gente que va a este tipo de boliches no tiene un nivel económico alto como para tomar un whisky importado; (entonces), no le conocen mucho el gusto. Por eso es que no tenemos muchos problemas cuando les damos un whisky importado porque, de repente, es la primera vez que lo toman o lo toman muy pocas veces y no reconocen el gusto. Y el color del whisky, con el humo, en la noche y después de tomarte algunas copas antes, también no lo reconocen; así que, pasa bastante bien", señaló el barman.

Un gran negocio que va de la mando de la falsificación de la bebida es la venta de envases. La Dirección Nacional de Información e Inteligencia desmanteló un operativo hace un tiempo en el que una organización compraba envases de whisky importado a mozos y barman a nueve pesos. Luego, esos envases eran vendidos a Brasil a 45 pesos.

La organización era tan grande que llegaban a vender 1.000 envases a Brasil por semana, lo que significa una ganancia de 36.000 pesos por semana.

La venta de los envases que sobran de casamientos o grandes fiestas son una de las principales fuentes de donde se nutren quienes lucran de esa manera. Pero, otras veces, son los organizadores quienes intentan engañar a sus invitados.

Si bien ello no constituye una falsificación, sí es un engaño. Al comienzo de la fiesta sirven whisky importado y una vez entrada la noche hacen circular el nacional. Esto entra en lo legal, ya que cada uno es dueño de servir el whisky que quiera en su fiesta.

La fabricación. La adulteración del whisky es lo que produce mayores riesgos para los consumidores y no existe una única manera de hacerlo.

La Dirección Nacional de Información e Inteligencia dio con una red que fabricaba whisky falso. Para ello, se utiliza alcohol rectificado y para sacarle el fuerte olor lo mezclaban con toner que lograba neutralizarlo.

El toner es la tinta que se utiliza para las impresoras y las fotocopiadoras. Es un polvo fino, normalmente de color negro, que se deposita en el papel que se pretende imprimir por medio de atracción electrostática. A su vez, el toner contiene diversas sustancias altamente tóxicas como cromo, cianuro y selenio.

Ingerir pequeñas cantidades de cromo no causa problemas. Sin embargo, tragar cantidades más altas puede producir malestar estomacal, úlceras, convulsiones, daño del hígado y el riñón e incluso la muerte.

En tanto, la exposición al selenio tiene lugar principalmente a través de la comida, porque está presente de forma natural en los cereales y la carne. Los humanos necesitan absorber ciertas cantidades de esa sustancia diariamente, con el objeto de mantener una buena salud. La comida, normalmente, contiene suficiente selenio para prevenir las enfermedades causadas por su carencia.

Los efectos sobre la salud de las diversas formas del selenio en exceso pueden variar desde pelo quebradizo y uñas deformadas, a sarpullidos, calor, hinchamiento de la piel y dolores agudos. Y el envenenamiento por selenio puede volverse tan agudo en algunos casos que puede causar la muerte.

El cianuro, cuando es ingerido, puede causar la muerte pero en pequeñas proporciones daña irreversiblemente el cerebro, los pulmones, el corazón y además causa pérdida de apetito, migrañas, vómitos y debilitamiento general.

Durante el proceso de falsificación del whisky, esos elementos que se encuentran en el toner son volcados en un enorme tacho junto con el alcohol rectificado. Luego, mediante el uso de sobres de té o de colorantes se les da el color necesario para que pase desapercibido y, así, pueda ser vendido como whisky.

Ese whisky falso, detectado por la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, era embotellado en los envases vacíos que la organización compraba. Con la utilización de unas máquinas lograban tapar las botellas y venderlas sin que, a simple vista, se notara que era whisky adulterado.

Ese whisky después se vendía a 100 pesos pero con la marca de un whisky importado.

La organización delictiva luego sustituyó el alcohol rectificado por el metanol, que es un producto aún más barato.

El compuesto químico metanol (también conocido como alcohol metílico o alcohol de madera) es el alcohol más sencillo. Es un líquido ligero, incoloro, inflamable y tóxico que se emplea como anticongelante, disolvente y combustible. En elevadas concentraciones, puede causar dolores de cabeza, mareos, náuseas, vómitos y la muerte. Una exposición aguda puede causar ceguera y una exposición crónica puede generar daños al hígado.

Fiscalización. El encargado hacer los controles en los boliches y bares es el Departamento de Control Externo de Ancap. La empresa pública tiene inspectores que recorren la ciudad fiscalizando la calidad del whisky de los diferentes locales.

Carlos Olivera, encargado del Departamento de Control Externo, no pudo brindar ningún tipo de información hasta tanto no fuera autorización por el presidente de Ancap, Daniel Martínez.

Pero a nivel internacional se utilizan aparatos que permiten esclarecer si un whisky corresponde a la marca indicada en la botella o no.

Científicos del Centro Técnico de la Compañía Diageo, en Reino Unido, crearon una pequeña máquina portátil capaz de analizar en menos de un minuto muestras de whisky y averiguar si la bebida alcohólica es legal o se trata de una falsificación.

El "autentificador", un pequeño espectrómetro basado en la tecnología ultravioleta, compara muestras sospechosas de alcohol con la composición original de las distintas marcas de whisky que comercializan esta bebida.

Según informó Diageo en un comunicado, hasta ahora la única manera de comprobar la composición de las muestras de alcohol era mediante un análisis de laboratorio, cuyos resultados se obtenían entre dos o tres semanas después.

Diageo probó el producto en distintos países europeos y latinoamericanos, en colaboración con Spectroscopic and Analitical Developments.

La máquina no necesita energía eléctrica y basta con introducir cinco mililitros del whisky en cuestión para realizar su análisis. Hay más de 60 de estos aparatos distribuidos de 17 países diferentes.

En Uruguay, según un informe publicado por el diario El País, entre un 10% y un 11% del whisky escocés que se consume es falsificado. Esta afirmación fue hecha por el abogado Walter Pritsch, de Consultora Grupo Norte, que representa a las firmas del Reino Unido en la fiscalización de whisky adulterado desde hace unos seis años.

Fuente: http://www.espectador.com/nota.php?idNota=62822

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