Vinos de China

jueves, 6 de julio de 2006

Vinos de China

Aunque en Francia el exceso de producción hace que el vino sea convertido en alcohol, un productor francés se esfuerza por hacer vino fino en China, en un lugar con mal terreno y mal clima. Los chinos comienzan a dejar la cerveza por el vino.

Nicolas Billot-Grima pertenece a una familia con seis generaciones de viñateros en el sur de Francia y cree haber encontrado en China un terroir interesante. Terroir, en la jerga del negocio, es una combinación especial entre terreno y clima que da al vino su característica única. El lugar se llama Donghuamen y está a sólo 43 millas de Beijing. En invierno las temperaturas suelen bajar de cero y el frío viento azota con fuerza el terreno pedregoso.

Pero el francés no se equivoca. El consumo de vino en China crece de manera fenomenal y confía en que en poco tiempo más podrá llegar a producir vinos de alta calidad. Su proyecto es fabricar vinos al estilo francés y convertir a China en un productor respetado como cualquier otro productor no europeo con capacidad, no sólo para satisfacer la demanda interna, sino también para exportar.

En los últimos años, los profesionales chinos con buen poder adquisitivo han comenzado a abandonar la cerveza y las fuertes bebidas locales para dar preferencia al refinado sabor del vino. En el resto del mundo, por el contrario, se observa una relativa disminución en el consumo, lo que ha llegado a una sobreproducción de carácter global.

Según un estudio realizado en el año 2000 por The International Wine and Spirit Record de Londres, en China (incluida Hong Kong) el consumo crecerá 78% entre 2000 y 2009, o sea más de siete veces el promedio calculado para el resto del mundo. Para 2009, se calcula que los chinos consumirán 766 millones de botellas de vino (500 millones en 2004).

Mientras en Europa se pide a los productores que reduzcan cantidad y se concentren en calidad y competitividad, el desafío en China es dar un salto gigantesco en calidad. La mayoría de los vinos nacionales son apenas digeribles para cualquiera acostumbrado a los vinos europeos o de otras regiones ya bien establecidas.

Pero una nueva generación de productores, respaldada por inversión extranjera y asesoramiento técnico, está tratando de cambiar esa reputación. El objetivo es mantener el ritmo de la evolución del gusto de los ciudadanos más viajados y sofisticados y competir con otras naciones productoras.

Sin embargo, para tranquilidad de los productores del mundo, China todavía está a años luz de ser competitiva internacionalmente. Y además, el tamaño y crecimiento potencial del mercado interno va a tener ocupados a los productores locales durante bastante tiempo.

Fuente: Mercado.com.ar