El Martini la mejor obra de Jerry Thomas

miércoles, 19 de agosto de 2009

El Martini la mejor obra de Jerry Thomas

Considerado como el rey de los cocteles, por su elegancia y su exquisitez, el Martini se originó,  un caluroso mediodía de 1853 en San Francisco un anónimo forastero sediento llegó al Salón de Jerry Thomas, hombre de gran reputación como experto mezclador de bebidas.

Thomas se sintió inspirado: tomó una botella de gin, una de vermouth, combinó con bitter, agregó Marraschino y hielo. Probó su propio invento y le encontró interesantes posibilidades. Quiso bautizarlo con el nombre del cliente, pero de él solo se sabía su destino: Martínez, un destartalado pueblito minero. Así le puso. La pizarra del salón de Thomas anunciaba esa misma noche la primera versión del Martínez, que se transformaría en Martini, el trago más famoso del mundo.

Aunque los italianos fabricantes de vermouth Martini y Rossi intentaron apropiarse de la creación, disputándole la etimología del Martini, no pudieron contradecirlo. En 1862 Thomas publicó un libro How to mix drinks, donde la receta 105 se llama Martínez. Una fórmula empalagosa. La historia del Martini, es la búsqueda de la sequedad perfecta y aristocrática.

La diferencia entre este Martini prehistórico y el actual es muy profunda, depende de esencias y calidades, no sólo de proporciones. El vermouth que se utilizaba no era el seco tipo francés, sino el colorado italiano, el mismo que se usa en el Manhattan.

En esos tiempos se lo hacía con gin Old Tom, dulce, ya desaparecido. Como si esta dulzura no fuera suficiente, se le añadía marraschino. Y una exageración propuesta por Thomas: agregado opcional de jarabe de goma.

La primera mejora consistió en sustituir el gin dulce por el London Dry, la segunda, reemplazar el vermouth dulce italiano por uno más seco, del tipo que desde 1812 elaboraba Noilly Prat.

Cuando ambas bebidas se incorporaron al Martini, a fines del siglo pasado cambió su esencia. Fue el barman del Knickerbbocker Hotel en la 42 y Broadway, en New York el responsable de la mutación, aunque todavía se lo mezclaba por partes iguales.

El trago en  Europa durante la Primer Guerra
La Ley Seca contribuyó a la transformación del trago. Era más fácil hacer un gin pasable que un whisky peligroso en el patio de atrás. De todas formas, a esos alcoholes truchos, de destilación dudosa les venían bien aligerarlos con algo, ese algo era el vermouth.

Cuando la represión terminó, el mundial tenía dos partes de gin por una de vermouth. Los soldados repartieron este trago hasta ahora solo conocido en el Waldorf Astoria o en el Palace, en todo el mundo. Martini salió a la luz con su fórmula actual y se desparramó definitivamente por las barras del mundo. A su difusión contribuyeron los soldados americanos después de la segunda guerra

Fuente: gastronomique.bligoo.com