"El vino no fue elaborado para que nosotros hablemos de él"

lunes, 24 de agosto de 2009

"El vino no fue elaborado para que nosotros hablemos de él"

Investigando en Internet, me tope con esta entrevista que le hicieron a  Brenda Levis Stewart, responsable de educación sobre vinos en Diageo.

Muchas veces a los inexpertos en vinos se les hace complicado percibir y descubrir los mismos aromas y sabores que percibe un catador profesional o un crítico especializado en una degustación. Así que para aquellas personas que tengan algunas dudas sobre el tema, esta entrevista puede ayudar a despejarlas.

De acuerdo con Brenda Levis Stewart, una forma de "entrenar" el paladar es concentrándose por un instante sobre qué sentimos en el momento de probar cada vino.

¿Es difícil para un crítico explicarle a la gente y sin tecnicismos lo que percibe al catar un vino?

Algunas veces es difícil, porque uno entiende muy bien lo que son los taninos y el cuerpo, lo tiene muy incorporado en la degustación. Por eso creo que para algunos catadores o críticos es difícil salir de estos términos para explicar un vino. Pero eso pasa en todas las disciplinas. Incluso hay palabras que no son exactas pero que comunican mejor y yo ahí me animo a usarlas.

Por ejemplo, un vino que tiene más cuerpo es un vino que pesa más en la boca. Algo que no tiene cuerpo es el agua. También podemos hablar de intensidad de sabor o de los taninos, que es esa sensación de que se te seca la boca.

¿Qué debería hacer el que no sabe catar vinos?

Cuando una persona quiere aprender más sobre el tema, lo que tiene que hacer es, cuando toma un vino, concentrarse un instante sobre cuáles son las sensaciones que está teniendo. Esto no es fácil, porque el impacto es muy rápido y luego hay que traducirlo en palabras.

¿Recomendarías a la gente que cuando vaya a probar un vino, se tome un instante para degustarlo?

No, el que quiera aprender más sobre vinos, que se tome un instante para recordar la sensación que tuvo cuando probó el vino. Pero si se quiere empezar a catar en forma profesional, sí tiene que hacer el ejercicio. En cambio, si uno sólo quiere disfrutar del vino, lo único que necesita es una buena compañía.

A mí me ha pasado que tomo vinos y no los olvido, en el buen sentido y en el mal sentido… Y que no te olvides que el vino tiene mucho que ver con la situación que estás viviendo en ese momento. Quienes catamos vino lo sabemos. Hay vinos que yo me siento a catar a ciegas (no tengo la menor idea de lo que está en la botella) y por ahí les pongo un puntaje que no es tan bueno.

Pero esa misma botella la abro en una reunión social, agradable, y el vino me puede parecer maravilloso. Todos los que catamos sabemos esto. Al que le interesa saber más sobre vinos, que investigue un poco más. Pero en última instancia, el vino es para disfrutarlo y, como dice la crítica inglesa Jancis Robinson "el vino no fue elaborado para que nosotros hablemos de él". El vino está para que lo tomemos y lo disfrutemos.

¿Cuánto influyen las emociones personales a la hora de probar un vino?

Hay mucho de emocional en todo esto. Mucha gente no va a aceptar esto, pero creo que en los catadores también hay un factor emocional. Incluso es interesante comprobar que un vino puede tener más acidez que otro, pero depende de cómo todos sus ingredientes juegan entre sí. Si yo hago un análisis y la primera copa de un vino tiene mayor cantidad de azúcar (gramos por litro) pero tiene mayor acidez, y por ahí el segundo tiene menos azúcar y la misma acidez, yo voy a percibir que el primero es menos dulce, a pesar de que el análisis del laboratorio me da que tiene más azúcar, esto es probable que suceda por la acidez. A lo que voy es que es complicado determinar cada cosa, porque no son aspectos separados. Además, según el país donde vivas y tu cultura, cambia la percepción que tengas respecto a cada vino.

¿Dónde está la parte objetiva del vino?

La verdad es que todo lo que se haga en el viñedo va a afectar lo que está dentro de la copa. Un viñatero que cultiva la vid es un jardinero de su planta. Cómo cuida su planta, cuántas hojas le deja, cómo le da el sol, todo va a ir a la copa. Y eso es fantástico. Después está el proceso de la bodega, que es lo mismo que cocinar. Uno puede tener un producto excelente, con una materia prima espectacular, pero va a la cocina y hace un desastre. No se puede tener una materia prima mala y hacer un gran plato. Con el vino es lo mismo. La materia prima tiene que ser buena.

Fuente: lanacion.com.ar