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Cerveza con cafeína une lo mejor de los dos mundos

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Cerveza con cafeína une lo mejor de los dos mundos
09/08/2006 La popularidad de los cócteles que mezclan licores con bebidas deportivas ha favorecido el auge de la ‘cerveza energética’, una bebida que combina estimulantes como la cafeína y la taurina con las propiedades desinhibidoras del alcohol.

Para el bebedor compulsivo, estos elixires, que llevan nombres como ‘Sparks’ o ‘BE’ y están potenciados con alcaloides como la guaraná, representan ‘lo mejor de ambos mundos’, la receta perfecta para mantenerse alerta y poder seguir bebiendo.

“Supón que te quieres tomar una cerveza y hacer vida social, pero resulta que tuviste un largo día de trabajo y estás cansado. Pues bien, estas cervezas te dan ese impulso extra”, dice Rhonda Kallman, presidenta de New Century Brewing Company.

Esta empresa lanzó en el 2004 ‘Moonshot’, una cerveza tipo Pilsner con un grado alcohólico de cinco por ciento y 69 miligramos de cafeína -o el equivalente a una taza de café de ocho onzas-, y que por ahora se consigue en contados bares de Boston y Nueva York.

Pero la pionera en este negocio es ‘Sparks’, fundada en el 2003 por McKenzie River Corporation y cuya marca fue adquirida la semana pasada por la legendaria Cervecería Miller al ver que sus ventas crecían a una tasa anual del cien por cien.

Desde su lanzamiento, ‘Sparks’ —con 7 grados de alcohol e infusiones de guaraná, taurina y ginseng— ha logrado distribución en todo Estados Unidos y abierto la competencia en esta prometedora variedad de la industria cervecera.

El segmento de cervezas energéticas representa apenas el uno por ciento de la industria cervecera de EE.UU., cuyas ventas ascienden a los 9,000 millones de dólares anuales.

Sin embargo, su potencial de crecimiento no es para nada desdeñable cuando se calcula que el mercado de bebidas energéticas no alcohólicas puede crecer de 3,500 millones de dólares en el 2005 a unos 10,000 millones de dólares en el 2010.

Cifras aparte, ‘Sparks’, ‘Moonshot’ y otras marcas como ‘Tilt’ y ‘BE’, de la Cervecería Anheuser-Busch, ‘Kick’, de Molson, y ‘Shok’, de Labatt, no están exentas del juicio crítico del refinado paladar, que encuentra su sabor parecido a cualquier cosa menos a cerveza.

Con todo, el gusto es lo de menos para el público al que está dirigido este producto, jóvenes de 21 a 27 años habituados a los peligrosos pero populares cócteles que mezclan licores duros como el vodka o el ron con bebidas energéticas.

Es de hecho este encuentro, cafeína y alcohol, el lado oscuro de las cervezas energéticas que preocupa a médicos y especialistas.

“El gran problema es que la cafeína es un estimulante y el alcohol es un depresor, y cuando combinas los dos, siempre gana el estimulante. Esto puede conducir a beber más de lo debido”, dice la nutricionista Leslie Bonci.

Según George Hacker, un experto en temas sobre el alcohol que trabaja en el Center for Science in the Public Interest, las cervezas energéticas “promueven beber compulsivamente, al hacerle creer a quien las consume que está más alerta de lo que realmente está”.

“La cafeína puede tener ciertamente efectos negativos”, agrega.

Algunos expertos descartan que estas preocupaciones vayan en detrimento del crecimiento de este sector de la industria cervecera, que de paso no es la única que está sacando provecho a la moda de mezclar cafeína con alcohol.

Zygo Vodka incorpora no sólo guaraná, sino también yerba mate y taurina a su mezcla; Van Gogh Double Espresso Double Caffeine Vodka añade 10 gramos de cafeína y el inconfundible sabor del café; y Pink Vodka se distingue por su color rosa y explosivo efecto estimulante.

Para los observadores del mercado, las bebidas alcohólicas deberán continuar transfigurándose con nuevos sabores e ingredientes si pretenden seguir el ritmo de las tendencias y atraer a más consumidores.

Fuente: ElDiarioNY.com

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